Los jóvenes románticos suelen creer que las penas se olvidan trabajando. Si se trata de algo que se pueda hacer a altas horas de la noche, tanto mejor. Y si el sufrimiento y el trabajo pueden reunirse en una buhardilla, se puede alcanzar un nivel muy elevado de satisfacción personal meláncolica porque, a pesar de la supuesta tendencia antirromántica de nuestra época, la tradición del trabajo, el amor, las buhardillas, la bebida y la noche no ha perdido vigor. La única dificultad verdadera radica en lograr el equilibrio entre el trabajo y el pesar, pues en cualquier momento el pesar puede saltar sobre el trabajo y ahogarlo.
A merced de la tempestad, Robertson Davies.